Con motivo de las restricciones derivadas de la situación de alerta sanitaria derivada por el COVID-19todas nuestras terapias presenciales se suspenden y pasan a ser atendidas en modalidad telemática siempre que la situación lo permita. Se trata de una decisión difícil, pero tomada desde la responsabilidad cívica y pensando en la salud de nuestros pacientes y profesionales. Retomaremos la actividad normal tan pronto como las autoridades sanitarias lo permitan.

Rogamos disculpen las molestias.

Preguntas frecuentes

Iniciar una terapia implica enfrentarse/confrontarse con las propias dificultades en lo que sentimos y en lo que hacemos. Implica comprometerse en un proceso de cambio enriquecedor donde la persona se convierte en agente de lo que se pasa.

En este paso a paso, no existen recetas milagrosas ni pautas de conducta universales que aplicadas de forma inmediata resuelvan lo que a uno le pasa sin esfuerzo, sino vivencias, historias personales llenas de certezas, desconocimientos y matices. Se trata de que la persona pueda volcarse hacia sí misma, dirigiendo su atención hacia aquello que dice, siente y piensa, en un clima de absoluto respeto, de no enjuiciamiento y confidencialidad.

Un objetivo central de la psicoterapia, es crear un espacio de confianza básica, condición necesaria para que el proceso se desarrolle y sea viable. El paciente debe percibir que el profesional pone a su disposición las herramientas necesarias- profesionales y personales- que faciliten el cambio positivo y se compromete con él.

La psicoterapia supone el encuentro con un terapeuta de forma individual o en pareja, durante un tiempo determinado, con intervalos fijos y regulares.

Son muchas las razones por las que se puede recurrir a la ayuda de un psicólogo. Los problemas familiares, el estrés diario o la inestabilidad laboral, pueden ser algunos motivos por los que consultar.

Pero también se puede recurrir a la ayuda profesional de un psicólogo para mejorar en nuestro día a día, potenciar nuestras capacidades y ser más sabios con respecto a nosotros mismos.

En Cambiando de Rumbo contamos con un equipo altamente cualificado, cuyos servicios se distinguen por una valoración precisa y un tratamiento ajustado a las necesidades concretas de cada persona.

Siguiendo la distinción de Santiago Kovadloff propuesta por Mauder y Resnizky, (2005) podríamos distinguir el dolor y el sufrimiento de los pacientes de la siguiente manera:

Dolor: entendido como el padecimiento que aparece en un momento dado y nos avasalla, sacándonos de nuestra situación normal.

Sufrimiento: es la reacción que tenemos frente a ese sufrimiento.

Así pues, puede suceder que frente a una situación dolorosa, el sufrimiento al que nos enfrentamos sea tan elevado que nos desborda, y no seamos capaces de sobrellevarlo.

Desde Cambiando de Rumbo buscamos crear un espacio que permita a la persona avasallada encontrar un sentido a su dolor, y dar una salida constructiva y manejable a su sufrimiento. La manera de producir este cambio, esta novedad o diferencia, es a través de la aceptación de la existencia de un conflicto, lo cual, permitirá iniciar un trabajo sobre el mismo con acción transformadora.

La decisión de cuándo consultar a un psicólogo es algo personal y subjetivo. Cada persona vive y gestiona sus problemas de manera diferente.

Nosotros creemos necesario acudir al psicólogo cuando detectamos que uno o varios problemas bloquean nuestra vida, inundándola de sensaciones desagradables, impidiéndonos gozar de sus aspectos positivos o placenteros. Cuando algo de lo que nos inquieta se vuelve excesivo e inmanejable.

Consultar a un psicólogo no es sinónimo de haber fracasado en la misión de conducir nuestra vida, tampoco significa estar loco, simplemente es reconocer que en determinado momento necesitamos confiar en una persona externa que nos escuche con su experiencia y nos acompañe en el proceso de esclarecimiento de algo que, por ahora, no logramos comprender.